Por: Yuri Ulianov Lopez Castrillón
Doctor en Energías Renovables y Eficiencia Energética de la Universidad de Zaragoza, España
 

Por los altos costos de los tipos de energía, el irracional uso de recursos y la excesiva contaminación, es necesario pensar en políticas que ayuden al desarrollo e implementación de las energías limpias.

Un fin de semana de noviembre de 2012 fui invitado a participar del proyecto ‘Un Litro de Luz’ Cali, que a través de una botella de plástico de un litro, busca dar una solución de iluminación a comunidades que habitan en barrios marginados de la ciudad. Inmediatamente acepté porque creo que debo ser parte de la solución.

Para lograr dicho objetivo, se utiliza una botella con agua y cloro en su interior que es puesta en un orificio en el techo de las casas y que al ser ‘alimentada’ por la luz natural del sol, alcanza a iluminar con la intensidad de una bombilla de 55 vatios.

Esta pobreza energética no es solo un problema local. En América Latina más de 31 millones de personas carecen del servicio de electricidad según reportes de la agencia internacional de la energía (International Energy Agency, “Energy for All: Financing for the Poor,” October 2011). De otro lado, un informe difundido en mayo de 2013 -con el aval de las Naciones Unidas– es aún más revelador al afirmar que cerca de 1.200 millones de personas en el mundo no tienen acceso a la electricidad, mientras que 2.800 millones dependen de la madera y otras formas de biomasa para cocinar y calentar sus hogares.

Ninguno de estos ciudadanos está conectado a una red eléctrica. Esa falta de interconexiones, sumada a otros factores como el permanente cambio con tendencia a la alza del precio del petróleo, así como al consumo y uso irracional de la energía, más la excesiva contaminación atmosférica que empeora el calentamiento global; son factores que sin duda alguna deben motivar el estudio, la investigación y el desarrollo de otras fuentes de energía o energías renovables.

Pero la principal forma de generación de electricidad a nivel mundial, es altamente contaminante. Según el informe REN21 (REN21 2011- ‘Renewables 2011: Global Status Report’. p. 17, 18), el 80.6% de la electricidad a nivel mundial es generada de combustibles fósiles y solo 16.7% de recursos renovables.

En el caso de Colombia, son varias las alternativas que tenemos para generar electricidad y no depender en gran medida de la que se produce desde las hidroeléctricas. Una de ella es la captura de energía del sol, teniendo en cuenta que en nuestro país los índices de radiación solar son bastante altos, debido a nuestra ubicación cercana a la línea ecuatorial.

Visto de manera técnica, en Colombia se puede medir la radiación solar con valores que oscilan entre 1080 y 2340 kilovatios-hora por metro cuadrado (kWh/m2). Lo anterior indica la cantidad de energía que se produce en solamente un metro cuadrado de área y lo que se podría electrificar si se utilizara esa cantidad de radiación que incide en dicho metro cuadrado.

Conociendo esto, el  Instituto de Planificación y Promoción de Soluciones Energéticas para Zonas no Interconectadas, IPSE, ya ha desarrollado varios proyectos piloto que demuestran las ventajas de diversas fuentes no convencionales de energía como la solar.

Para este propósito, dicha entidad gubernamental cuenta con el apoyo del Fondo de Apoyo Financiero para la Energización de las Zonas no Interconectadas, FAZNI. Es así como cualquier interesado en presentar un proyecto para electrificar alguna zona no interconectada puede acudir a esta entidad y exponer su propuesta. A pesar de ello, desarrollar aplicaciones o sistemas de generación de energía solar, aún tiene unos costos considerables según el punto geográfico de instalación. No obstante, la gran cantidad de recursos renovables que existen en Colombia se deberían aprovechar para dejar de lado los combustibles fósiles y al mismo tiempo generar soluciones o alternativas para hogares que, bien sea por recursos o por su ubicación geográfica, no cuentan con posibilidades de interconexiones eléctricas en el país.

Tal es el caso de lo que se viene haciendo en el proyecto ‘Un litro de luz’, en el cual desde la Universidad Autónoma de Occidente se está trabajando en el prototipo para litro de luz noche, con el ingeniero Hugo Andrés Macias, también docente de la Universidad. En esta aplicación de las energías renovables, se utilizará el mismo litro de luz, pero se le adiciona un led de alto brillo, alimentado por un sistema solar fotovoltaico, lo que permitirá llevar iluminación día y noche a sitios sin electricidad.

Energías alternativas

También llamadas energías verdes, renovables o alternativas, son aquellas cuyo recurso principal no se desperdicia, no es desechado, ni quemado o consumido cuando se usa para producir electricidad. Éstas, son sostenibles indefinidamente.

Tal es el caso del proyecto ‘Un Litro de Luz’, que con una botella plástica con 1.5 litros de agua y 10 mililitros de cloro, ubicada en el techo de las casas es alimentada por luz natural del sol y logra iluminar espacios que antes estaban oscuros con la intensidad de una bombilla de 55 vatios.

Ventajas para el desarrollo de la energía solar

  • No necesita suministro exterior (combustible), y es inagotable a escala humana.
  • No es contaminante
  • No necesita agua para la generación de electricidad
  • No se necesitan grandes cantidades de terreno.
  • El impacto paisajístico es mínimo
  • Ausencia de ruidos en los procesos energéticos.
  • Llega con buena intensidad a casi todo el país.

Lo que se está haciendo desde la academia

Pese a que a nivel de Gobierno la articulación de actores para el desarrollo e implementación de energías alternativas aún es poca, en estadios académicos como la Universidad Autónoma de Occidente se viene generando espacios para realizar un acercamiento a las energías renovables.

Fue así como en año 2006 y con ayuda de dos estudiantes de ingeniería eléctrica, se implementó en el campus el primer sistema solar fotovoltaico (FV), comúnmente conocido como panel solar, a lo que le siguió la implementación de un sistema solar FV conectado a red y la creación de los primeros cursos para la facultad de ingeniería.

A partir de estas iniciativas, se empezó la motivación de estudiantes y posteriormente en el 2010 se creó el Semillero de Investigación en Energías Renovables, que es apoyado por la Red Colombiana de Semilleros de Investigación, RedCOLSI y la Dirección de Investigación y Desarrollo Tecnológico.

En el 2012 la Universidad continuó con la adecuación de nuevos paneles solares. Ya se han desarrollado varias tesis de pregrado y de posgrado, así como una pasantía de investigación y se han publicado diversos artículos para eventos nacionales e internacionales.